Por qué decirle a tu cuñado que te siga en el coche (o seguirle tú) puede no ser buena ideaSeguir o hacernos seguir por el coche de un familiar, no es buena idea y puede darte algún quebradero de cabeza en caso de siniestro. Te contamos por qué.

Es una práctica habitual que muchos hacemos cuando alguien de nuestro entorno, madre, padre, conyuge, hermana, cuñado, no sabe ir a algún lugar en el que hemos quedado, decirle que nos siga con su coche o hacerlo nosotros si los que no sabemos ir somos nosotros. Y viajar en vacaciones con dos coches conducidos por ambos conyuges uno seguido de otro. Pero puede no ser buena idea y podemos tener una sorpresa con el seguro de nuestro vehículo en caso de siniestro, si contamos con un seguro obligatorio “mondo y lirondo”.

La cobertura del seguro obligatorio, tal y como nos comenta Mario Arnaldo, de Automovilistas Europeos Asociados, excluye en el artículo 5 de la actual Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor los daños producidos en estos casos. Así como no cubre los daños en los bienes sufridos por el vehículo asegurado, tampoco cubre los bienes “de los que resulten titulares el tomador, el asegurado, el propietario o el conductor, así como los del cónyuge o los parientes hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad de los anteriores”. Por afinidad de los anteriores se entendería también cuñados o personas relacionadas.

En estos casos, si tanto el vehículo tuyo como el de tu familiar tienen solo cobertura del seguro de suscripción obligatoria y habéis tenido un siniestro los daños materiales no estarían cubiertos, sí lo estarían los personales. Tampoco estarían cubiertos los daños, por ejemplo, en un garaje que es propiedad del conductor. El motivo no es otro que evitar fraudes.

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